{"id":11242,"date":"2017-03-14T10:19:36","date_gmt":"2017-03-14T16:19:36","guid":{"rendered":"http:\/\/madridcomunica.com\/?p=11242"},"modified":"2022-10-14T11:42:57","modified_gmt":"2022-10-14T16:42:57","slug":"la-monotonia-del-mercado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/madridcomunica.com\/?p=11242","title":{"rendered":"La monoton\u00eda del mercado."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>En el mercado verde <\/em><\/p>\r\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Ximena Rojas 4030<\/em><\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-24905 size-full\" src=\"http:\/\/madridcomunica.comwp-content\/uploads\/2017\/03\/LA-MONOTONI\u0301A-DEL-MERCADO.jpeg\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"110\" \/>El mercado verde, como hoy lo conocemos, fue inaugurado hace un par de a\u00f1os. Antes sol\u00edan ser un mont\u00f3n de lonas verdes y grandes tubos blancos que sosten\u00edan todo tipo de productos. Hoy es una gran construcci\u00f3n con paredes blancas que alberga a decenas de puestos con gente carism\u00e1tica manteni\u00e9ndolos de pie.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El mercado tiene una organizaci\u00f3n particular. Hay puestos que tienen vista a la calle, entre ellos est\u00e1 el cl\u00e1sico puesto de jugos y licuados, que huele fresco y suena a licuadora, es de los puestos m\u00e1s coloridos por la cantidad de frutas que tienen exhibidas y siempre hay gente parada alrededor, generalmente vestida con ropa deportiva, esperando con ansias su jugo o licuado de preferencia. Es una de las zonas m\u00e1s ruidosas del mercado, pues siempre tienen m\u00e1s de una licuadora trabajando y resulta abrumador para quien camina por ah\u00ed sin el antojo de un jugo verde.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, hay una zona que, por alguna extra\u00f1a raz\u00f3n, carece de una iluminaci\u00f3n tan intensa como la de las zonas de frutas, es la zona de las carnes y los pollos. Hay grandes aparadores con grandes pedazos de carne cruda aun con la sangre escurriendo. El olor es grasoso y los pisos siempre se encuentran m\u00e1s sucios que el resto del mercado. Resulta contrastante el estado de esos puestos con los del pollo. A pesar de ser enga\u00f1oso por sus constantes colores amarillos, el puesto del pollo es claramente un sitio de ruidos de metales chocando: las tijeras.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasando a la parte alegre del mercado, se encuentran las filas de puestos de fruta y verdura que tienen los sonidos curiosos de las voces humanas, en ellos siempre est\u00e1n los vendedores m\u00e1s alegres y m\u00e1s agradables. Algunos incluso te marcar\u00e1n con alguna de sus frases por el resto del d\u00eda. Son los puestos de m\u00e1s disfrute para los tragones, pues uno que otro te ofrece la prueba de sus mandarinas. Aqu\u00ed te llamaran \u201cg\u00fcerita\u201d en repetidas ocasiones, o \u201cmi jefe\u201d en su defecto.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Un sonido cl\u00e1sico en toda la extensi\u00f3n del mercado es el de las bolsas del pl\u00e1stico, desde que arrancan la bolsa hasta que la cierran para entregarte tus productos. Otro es el de los carritos de las mujeres que llevan ah\u00ed su fruta de la semana, el aguacate para dentro de dos d\u00edas y los jitomates para la sopa.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya fue mencionado otro de los grandes deleites del mercado: la sensaci\u00f3n de las frutas. Seg\u00fan los m\u00e1s experimentados, s\u00f3lo con el tacto podemos descubrir si el jitomate que tomamos est\u00e1 listo, est\u00e1 pasado, queda bien para un pico de gallo o para una salsa, entre otras numerosas afirmaciones que podemos hacer a trav\u00e9s de la yema de nuestros dedos.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, en el mercado no todo es colores brillantes y agradables comerciantes. La higiene de los mercados no es, por lo general, una que cualquiera aprobar\u00eda. Y hay una experiencia que cualquiera ha vivido y le ha hecho querer no volver a no poner un pie en el mercado: entrar al ba\u00f1o.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El ba\u00f1o del mercado est\u00e1 cuidado por una persona encargada de cobrarte los cl\u00e1sicos cinco pesos por entrar y usar un inodoro y 10 cuadritos de papel. Para empezar, si eres mujer, no puedes ni pensar en sentarte en la taza blanca que parece negra, as\u00ed que obligas a tus m\u00fasculos poco ejercitados a que sostengan tu peso mientras tratas de orinar en el peque\u00f1o excusado del mercado.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El mercado verde tiene, adem\u00e1s, un segundo piso, en el que eres bienvenido a tomar asiento y disfrutar de una comida corrida. Casi siempre hay comidas corridas que se lanzar\u00e1n sobre ti para darte su carta, que tiene los mismos alimentos que la fondita de al lado, pero con un dise\u00f1o m\u00e1s elaborado. Ah\u00ed recibir\u00e1s ya sea el t\u00edpico plato de pl\u00e1stico envuelto en bolsas transparentes, o el t\u00edpico plato largo color carne.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a los sonidos que te puedes encontrar, te dar\u00e1s cuenta de que tu nombre a los comerciantes les importa un bledo, y que se tomar\u00e1n la libertad de llamarte con todo tipo de apodos. Escuchar\u00e1s todos los gritos de \u201ca cu\u00e1nto el kilo\u201d y no dejes de escuchar a la gente bromear, olvidando, o quiz\u00e1 abrazando, la monoton\u00eda del mercado.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En el mercado verde Ximena Rojas 4030 El mercado verde, como hoy lo conocemos, fue inaugurado hace un par de a\u00f1os. Antes sol\u00edan ser un mont\u00f3n de lonas verdes y grandes tubos blancos que sosten\u00edan todo tipo de productos. 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