Mi huerto de plantas medicinales
Durante las últimas semanas, los alumnos de primer grado participaron con gran entusiasmo en el proyecto “Plantas medicinales”, una experiencia de aprendizaje que les permitió acercarse al conocimiento del cuidado del cuerpo a través de la naturaleza. A lo largo de diversas actividades prácticas y de investigación, las niñas y los niños exploraron el valor de algunas plantas medicinales comunes, fortaleciendo al mismo tiempo hábitos de observación, registro y respeto por el entorno natural.
Como punto de partida, los estudiantes identificaron plantas como la manzanilla, la hierbabuena, la sábila (aloe vera), el romero y el árnica, entre otras. Mediante la observación directa en el huerto y el diálogo guiado en el aula, conocieron sus características principales y algunos de sus usos tradicionales para el bienestar del cuerpo. Este acercamiento permitió que comprendieran que las plantas medicinales pueden ser aliadas de la salud cuando se utilizan de manera responsable y con la orientación adecuada.
Uno de los aprendizajes más significativos fue la relación entre los hábitos saludables y el uso consciente de los recursos naturales. Los alumnos reflexionaron sobre la importancia de cuidar su cuerpo mediante acciones cotidianas como la higiene, la buena alimentación y el descanso y comprendieron que las plantas medicinales forman parte de prácticas de autocuidado que han pasado de generación en generación.
El trabajo en el huerto fue especialmente motivador. Los niños realizaron actividades de observación, recolección y clasificación sencilla de plantas, desarrollando habilidades científicas acordes a su edad. Posteriormente, llevaron a cabo registros gráficos y escritos de sus hallazgos, fortaleciendo tanto la expresión escrita como la organización de la información.
Como producto final, cada alumno elaboró un herbario con plantas medicinales del huerto. Este herbario se realizó de forma física y digital en su clase de diseño y tecnología, lo que permitió integrar herramientas tecnológicas al proceso de aprendizaje. Además, los estudiantes compartieron sus fichas técnicas y herbarios con los alumnos de cuarto grado, generando un valioso intercambio entre niveles y fortaleciendo la comunicación de sus aprendizajes.
Como cierre del proyecto, en la clase de laboratorio los alumnos participaron en la elaboración de una pomada de tomillo, actividad que despertó gran interés y entusiasmo, ya que representó la aplicación concreta de lo investigado. Esta experiencia permitió que los estudiantes comprendieran de manera vivencial cómo el conocimiento sobre las plantas puede transformarse en productos útiles para el cuidado personal. Sin duda, este proyecto no solo fortaleció aprendizajes académicos, sino que también promovió en nuestros alumnos el respeto y cuidado de la naturaleza, así como acciones responsables para proteger las plantas de su entorno.
A través de experiencias significativas, las niñas y los niños de primer grado continúan construyendo una relación consciente y respetuosa con el mundo natural que los rodea.