Práctica Interseccional de Matemáticas: La División con Bancubi

En el Colegio Madrid, un proyecto innovador de aprendizaje interseccional unió a los cinco grupos de cuarto año de primaria con la sección de CCH. El propósito central fue que las y los alumnos más jóvenes actuaran como docentes, explicando el procedimiento de la división a las y los estudiantes mayores a través del uso del Bancubi, un material didáctico que dominan con seguridad.

La planeación se fundamentó en el reconocimiento de que las y los estudiantes de primaria, al dominar un proceso, tienen la capacidad de comunicarlo con claridad. La dinámica se llevó a cabo en mesas de trabajo, donde las y los estudiantes de CCH se integraron con equipos de cuarto grado. En esta interacción, cada estudiante de primaria asumió el rol de guía, mostrando a su compañero de CCH, paso a paso, cómo representar la división con el material concreto.

Al inicio, las y los alumnos de primaria colocaron las piezas del Bancubi sobre la mesa y procedieron a explicar las acciones clave: formar las cantidades a dividir, repartir en partes iguales, transformar unidades menores cuando era necesario y reconocer el residuo. Mientras ejecutaban el procedimiento, describían en voz alta cada paso: formar la cantidad, repartir, verificar la equidad y representar el cociente de manera visible.

Las y los estudiantes de CCH participaron activamente, siguiendo las indicaciones, manipulando el material y planteando preguntas. Esta metodología permitió que la división se entendiera como una acción concreta, observable y comprobable, más allá de ser una mera operación escrita. El ambiente de trabajo fue colaborativo y respetuoso, generando un intercambio enriquecedor entre ambos niveles educativos.

Para las y los alumnos de cuarto año, la experiencia fortaleció su seguridad al expresar ideas con orden y verificar la comprensión de su interlocutor. La necesidad de comunicar su conocimiento les permitió, a su vez, reafirmar su propio entendimiento del concepto. Por su parte, las y los estudiantes de CCH pudieron abordar un contenido fundamental desde una óptica renovada, donde el Bancubi facilitó la visualización del proceso, la comprensión del reparto equitativo y el concepto de residuo.

Al concluir, la satisfacción fue evidente en ambos grupos: las y los estudiantes de primaria por haber enseñado un contenido que dominan, y las y los estudiantes mayores por la claridad que la explicación con el material aportó al procedimiento. Esta experiencia demostró que el trabajo interseccional y el uso de materiales concretos son una vía poderosa para fortalecer la comunicación, la seguridad personal y la colaboración, al crear espacios de encuentro pedagógico donde todos tienen la posibilidad de enseñar y aprender.

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