Intervención musical: convivio intergeneracional
La primera semana de regreso a clases (para aquellas secciones incorporadas a la SEP) cerró con broche de oro; en la explanada del Colegio, a la vista de todas y todos, se dispuso una batería.
Los alumnos más grandes, que conocen bien la dinámica, no demoraron en aproximarse para hacer vibrar el instrumento con maestría. Sin embargo, la sorpresa vino poco después: alumnos de primero de secundaria, nuevos en la sección, demostraron no temerle a nada; ávidos por probar su ritmo se hicieron de las baquetas y deleitaron al público.
Los más grandes apoyaron con vitoreos y aplausos al término de cada interpretación. Sí, hemos de mencionarlo: fue necesario ajustar la lejanía de un crash, para aproximarlo más al ejecutante -pues en un primer intento no lograron atinarle al plato- pero eso no detuvo a los bateristas, ajustado ya el instrumentos a la extensión de sus extremidades, sorprendieron a los espectadores con varias interpretaciones ejemplares.
Fue sin lugar a dudas un espacio de encuentro, convivencia y música. La interacción entre secciones del colegio, entre grandes y chicos, nos demuestra la relevancia de este tipo de actividades lúdico artísticas que rompen con el devenir cotidiano y acercan a las generaciones distantes.
