Del trabajo en la tierra a nuevos proyectos: 5º año en el huerto escolar
Como parte de las actividades de la materia de Laboratorio y Huerto, los cinco grupos de 5º año de primaria, dirigidos por el profesor Luis Hidalgo, participaron en una experiencia práctica que les permitió acercarse al trabajo de la tierra y reconocer la importancia de cuidar y aprovechar los espacios naturales de nuestra escuela.
La actividad comenzó con la preparación de las parcelas destinadas al proyecto. Los alumnos y alumnas se organizaron para deshierbar, limpiar y acondicionar la tierra, retirando plantas que podían interferir con el crecimiento de los nuevos cultivos. Este primer momento implicó esfuerzo físico, organización y, sobre todo, trabajo colaborativo, ya que cada integrante tuvo una tarea que contribuyó al objetivo común.
Una vez listas las parcelas, llegó el momento de sembrar menta y yerbabuena, dos plantas aromáticas que fueron seleccionadas como materia prima para un proyecto que se desarrollará en un futuro cercano. De esta manera, la actividad no se limitó a la siembra, sino que representó el primer paso de un proceso que continuará con el cuidado, crecimiento y aprovechamiento de las plantas.
Durante la jornada, los estudiantes tuvieron la oportunidad de observar de manera directa que cultivar implica tiempo, responsabilidad y constancia. Preparar la tierra y colocar una planta en ella es apenas el comienzo; a partir de ahora será necesario proporcionar los cuidados adecuados para favorecer su crecimiento y mantener en buenas condiciones las parcelas.
Esta experiencia también permitió fortalecer aprendizajes que van más allá de los contenidos propios de la materia. Al trabajar en equipo, los alumnos pusieron en práctica habilidades de organización, colaboración y responsabilidad compartida. Asimismo, el contacto directo con el huerto favoreció una mayor comprensión de los procesos naturales y del valor que tienen las plantas en nuestra vida cotidiana.
La siembra de menta y yerbabuena representa, así; el inicio de un proyecto que seguirá creciendo junto con nuestros estudiantes. Cada planta sembrada guarda el resultado del trabajo realizado y, al mismo tiempo, la expectativa de lo que podrá lograrse más adelante con su aprovechamiento.
Con esta actividad, los cinco grupos de 5º año continúan construyendo experiencias de aprendizaje en las que la observación, la experimentación y el trabajo colaborativo se encuentran con la naturaleza, haciendo del huerto escolar un espacio vivo para aprender, crear y desarrollar nuevos proyectos dentro de nuestra comunidad del Colegio Madrid.