Una tarde por el mercado de Xochimilco.

Miguel Guerrero Alcalá. 3020.

Lugar de tradiciones, colores y sabores

En el corazón del barrio de Xochimilco se encuentra el mercado que le da vida a este lugar, a lo lejos se encuentra un edificio color naranja que contrasta con el atardecer y nos invista a conocerlo.

Poco a poco nos vamos adentrando por sus largos y estrechos pasillos, y así logramos ver familias completas realizando sus compras del día a día, señoras con sus rebozos y sus grandes canastas cargan montones de frutas y legumbres; personas de diferentes edades, niños pequeños entretenidos observando las coloridas y variadas piñatas, algunos llevando en mano un juguete típico. Recorrer este mercado se convierte en una experiencia inigualable, las puertas de este mercado son la entrada a nuestra cultura tan única y fascinante. Ahí se mezclan diferentes olores y sabores, ya que, encontramos una gran variedad gastronómica, desde platillos milenarios hasta platillos modernos. Un platillo único en su tipo son los tamales de charales, elaborados de la planta de maíz y con pescaditos secados al sol y sazonados con sal, también nos podemos deleitar con el delicioso guacamole, los tacos de carnitas, las patas de puerco a la vinagreta y la tradicional ensalada de nopales. Encontramos en los puestos de antojitos chapulines enchilados y jumiles, ambos son insectos con un alto valor nutritivo y son utilizados desde épocas ancestrales.

Paseando por sus locales, somos presos de diferentes emociones. Grandes puestos de chiles se exhiben de una manera abundante: montañas de chipotle, pasilla, guajillo nos inunda la vista con sus colores rojizos y cafés.

Y qué decir de las clásicas cazuelas de barro, en dónde se muestran diferentes tipos de mole, el cual puede contener más de treinta ingredientes. Mezcla de chiles y especias y con sabor a chocolate, el mole data desde tiempos prehispánicos y ahora los mexicanos lo consideran un manjar de dioses.

Dependiendo de la temporada del año encontramos diversas y jugosas frutas, que, con sus colores, alegran la vista y enriquecen los sentidos, también encontramos muchos tipos de legumbres y verduras frescas, muchas de ellas cosechadas en las humildes moradas de los mismos comerciantes, en terrenos cercanos y chinampas.

Algunas personas acuden al mercado en busca de remedios caseros, las plantas medicinales, como terapia alternativa a sus dolencias, son muy solicitadas aquí, sí un mal les aqueja a su corazón con algún té de hierbas se puede solucionar según los sabios consejos de la gente mayor que vende estos remedios, tila y valeriana para el insomnio, manzanilla y hierbabuena para problemas digestivos, hierba de San Juan para la tristeza, entre otros.

Puestos de trajes típicos y disfraces visten el lugar, niñas emocionadas por sus trajes de Adelita van, sombreros de charro, máscaras diversas, hasta los vistosos disfraces de la primavera podemos encontrar.

Para comprar carne, no hay mejor lugar que hacerlo en este mercado por su frescura y sabor, además de sus mejores precios.

Así podemos escoger diversas variedades de pescados y mariscos, como el pulpo y las almejas para elaborar ricos platillos, las jugosas carnes, res, pollo y cerdo y en sus diferentes presentaciones nos hacen volar la imaginación con el platillo que prepararemos en nuestro hogar.

Originales letreros nos invitan a comprar, las ofertas que siempre las amas de casa aquí encontrarán.

¿Cuántas historias se encierran en un lugar como este?

De generación en generación se ha ido transmitiendo el oficio de comerciante entre las personas que son dueñas de estos variados puestos. Todos los días se levantan con los primeros rayos del sol para atender a sus clientes.

Y así cada día se va tejiendo una historia diferente de toda la gente que visita este lugar.

Mercado de Xochimilco: eres más que un espacio de compra-venta, eres el lugar donde late la riqueza de tu pueblo y tradición.

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